30 marzo, 2020
Por Redacción

#PararParaSeguir / #QuédateEnCasa

Carta de Agustín Vivancos (CEO de PS21) enviada a todo el equipo el 23 de marzo, tras 11 días de confinamiento y el anuncio del Gobierno de alargar la cuarentena)

Hola a todos,

La cuarentena se alarga. Esto va a implicar enfrentarnos a un escenario nuevo y desconocido, tanto a nivel personal como a nivel compañía. A nivel personal nos estamos conociendo a nosotros mismos en un contexto sin precedentes, ¿cómo vamos a reaccionar cuando llevemos 20 días en casa? ¿seremos lo suficientemente fuertes como para no romper la cuarentena con la excusa de bajar a por el pan? ¿mantendremos la motivación y el optimismo día tras día?. La compañía también se va a poner a prueba: ¿mantendremos la tensión necesaria para que los clientes nos continúen necesitando? ¿cómo van a evolucionar nuestros clientes cuando esto acabe? ¿qué cosas cambiarán y cuáles volverán a lo que conocíamos?

A nivel personal voy a cambiar el rol de CEO en tiempos de paz a CEO en tiempos de guerra (hay un artículo de Andreessen Horowitz interesante sobre esto “Peacetime CEO/Wartime CEO”). Donde el éxito es la supervivencia. Lo complicado en tiempos de guerra es resistir. Y continúo con la misma ambición: salir de esta crisis reforzados.

Hay quien piensa, inocentemente, que esta situación terminará cuando acabe la cuarentena, pero será entonces cuando realmente empezarán a verse los efectos. ¿Cómo cambiará nuestra visión de los gobiernos? ¿sacrificaremos estar bien, la salud, a cambio de privacidad? ¿qué efecto tendrá en las fake news? ¿cómo van a evolucionar las marcas? ¿nos volveremos a dar la mano? ¿cuánto tiempo tardaremos en ir a un evento multitudinario? ¿y a un restaurante? ¿cómo cambiaremos la forma en la que trabajemos? ¿qué pasará con las reuniones? ¿podremos viajar con facilidad o habrá más restricciones? ¿necesitaremos visados que confirmen que estamos sanos? ¿nos cambiará nuestros hábitos de compra? ¿empezaremos a ahorrar de verdad por si vuelve a ocurrir algo similar?

Los expertos aseguran que los efectos económicos durarán entre 12 y 18 meses, con recuperaciones en bolsa pero más lentamente en la economía real, donde muchos negocios desaparecerán y otros nuevos serán las estrellas.

Veo esto como una oportunidad, una oportunidad para pensar en el valor que realmente damos a nuestros clientes y a la sociedad, una oportunidad para aprender a trabajar en remoto, para hacer más con menos, una oportunidad para reinventarnos una vez más, una oportunidad para entender que el cambio es la única constante.

No tengo ni idea de lo que nos depara el futuro más próximo, pero lo que tengo claro es que vamos a ser rápidos en las decisiones y determinantes, en que vamos a sobrevivir por encima de todo, con el objetivo de proteger al equipo y a la empresa, vamos a conseguir salir mejor: y eso solo lo podemos hacer si todos somos conscientes del reto, si cambiamos el chip, si dejamos de lado lo que “solíamos hacer” y nos adaptamos a las nuevas circunstancias. Esto es la guerra y todo el mundo tiene que ser útil, tiene que aportar y debe alinearse con el objetivo. En una guerra ya no sirve aquello de ‘no tengo tiempo’ o ‘la semana que viene lo vemos’. Estoy analizando todos los escenarios posibles, los mejores y los peores. Y todo lo que vamos a hacer va hacia una única dirección: conseguir el mejor escenario y, a la vez, prepararnos para el peor.

El ex CEO de Intel Andy Grove escribió un libro de supervivencia en tiempos de guerra. Only the Paranoid Survive explica que la lógica es expandirse en tiempos de paz y resistir en tiempos de guerra. Como CEO, tengo la responsabilidad de pasar del plan A -crecimiento- al plan B -supervivencia-: resistir con la convicción de que el equipo funciona con precisión de reloj suizo y estar preparado para la toma de decisiones si la situación se alarga de manera indefinida. Mi responsabilidad es centrar todos los esfuerzos en conseguir salir indemnes y en eso trabajo 24/7. La vuestra, poner todo el talento, el esfuerzo y las ganas para que esto sea posible. La incertidumbre, ahora mismo, es lo único real, pero trabajemos con la cabeza puesta en que el éxito depende, en gran parte, de la actitud.

NO SALGÁIS DE CASA // AV

 

 

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